FITOTERAPIA

Tratamientos fitoterapéuticos

Fitoterapia: qué es

Farmacia Natalia Ros, especialista en tratamientos con plantas medicinales, ofrece a sus clientes

La fitoterapia es una disciplina que define con criterios científicos rigurosos el uso de las plantas medicinales/efectivas en la práctica clínica. Estudia la actividad biológica, las contraindicaciones, la dosificación y las vías de administración adecuadas de las plantas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), toda planta que contenga, en uno o varios de sus órganos, sustancias farmacológicamente activas merece el nombre de planta medicinal, por tanto, la fitoterapia emplea estas plantas con fines preventivos o curativos.

Casi siempre hay varias sustancias farmacológicamente activas presentes en una planta medicinal. Este grupo de sustancias se denomina “fitocomplejo” y es el responsable de las propiedades terapéuticas de una determinada planta, cuyo efecto viene dado por la acción integrada de las múltiples sustancias.

La fitoterapia destaca por ser  una rama noble y antigua de la farmacología científica.

Un error común

Es la de desconocer ciertos aspectos relativos a la calidad y seguridad de los productos que contienen plantas medicinales y oficinales.

Especialmente en los últimos años, la amplia difusión de los remedios comerciales “a base de hierbas”, que a menudo carecen de información científica adecuada y de aclaraciones sobre las dosis y concentraciones utilizadas, ha afectado incluso a los productos que actuaban de acuerdo con las normas de buena calidad de fabricación y de conformidad con la farmacopea sobre seguridad.

Como saben quienes se ocupan de este tema con una preparación adecuada, no hay nada más equivocado: la fitoterapia ha representado durante siglos el principal, si no el único, instrumento terapéutico a disposición de la humanidad y la “dosis facit venenum” de la memoria antigua atestigua cómo, desde Esculapio en adelante, se comprendía bien el notable potencial de las plantas medicinales.

De hecho, basta con recordar algunas de las especies más poderosas que han acompañado el camino del hombre desde sus primeros días (Digitalis purpurea, Atropa belladonna, Colchicum autumnale, muchas especies de Salix) para traer a la memoria importantes principios activos que aún hoy se utilizan ampliamente en medicina.

Uso de plantas medicinales

Las plantas medicinales contienen varias sustancias químicas, la mayoría de ellas con actividad medicinal y otras inertes, como la celulosa y las ligninas.

Esta combinación de sustancias químicas activas e inertes constituye el fitocomplejo.

Es responsable de las propiedades saludables de una planta medicinal, que pueden ser diferentes de las de uno o varios de sus componentes tomados individualmente.

Este concepto explica que cada planta tenga una acción medicinal considerada predominante y otras acciones denominadas secundarias, a veces muy diferentes de la principal.

El fitocomplejo es también el principal responsable de la tolerabilidad de estos remedios, que, en las dosis adecuadas, suele ser excelente.

Principios y ventajas de la fitoterapia

Las hierbas y plantas medicinales se utilizan desde hace miles de años con fines terapéuticos: la amapola fue utilizada por primera vez por los sumerios como terapia contra el dolor, mientras que los egipcios sabían destilar plantas aromáticas de las que obtenían aceites esenciales muy utilizados en las celebraciones litúrgicas, para preparar cosméticos y como remedio para ciertas enfermedades.

Son innumerables las personalidades vinculadas a la historia de la fitoterapia, desde Hipócrates hasta Galeno, que nos dio el término “preparado galénico” como forma farmacéutica compuesta por sustancias de origen natural, indicada para tratar dolencias específicas.

Luego, alrededor de 1800, cuando la medicina entró en su era científica, las curas a base de hierbas se dejaron un poco de lado, al ser consideradas impropiamente como una terapia alternativa.

Las plantas oficinales, en cambio, son ricas en sustancias químicas, a veces muy complejas, dotadas de actividades farmacológicas, pero también toxicológicas. Los efectos secundarios, las interacciones entre medicamentos, las contraindicaciones y las reacciones alérgicas son más comunes de lo que se cree. Todo esto nos hace comprender que no debemos considerar la fitoterapia como una “medicina alternativa”, sino como una verdadera medicina alopática que debe utilizarse principalmente en un contexto de prevención y coadyuvante de la terapia farmacológica. Sin embargo, la eficacia de la terapia con fitoterapia puede y debe demostrarse según las reglas de la medicina (fitoterapia basada en la evidencia).

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