plantas medicinales

¿Cómo usar correctamente las plantas medicinales?

Las hierbas medicinales son la forma más antigua de terapia, y cada una de ellas tiene acciones beneficiosas y saludables en el organismo. Pero, ¿sabes cómo utilizar correctamente las plantas medicinales? Desde Farmacia Ros te lo explicamos

Preparación y dosificación

Todas las tradiciones fitoterapéuticas insisten en la importancia de la forma de administrar las plantas medicinales y reconocen que su eficacia depende en gran medida de la prescripción. Las dosis recomendadas son, por supuesto, generalizadas, por lo que debe juzgar según sus propias reacciones y consultar también las dosis recomendadas para cada planta específica, tras comprobar que no es tóxica. A continuación descubriremos: decocción e infusión, macerado, zumo vegetal y jarabe, polvo y cápsulas, tintura y aplicaciones externas.

Infusiones

La infusión, o “tisana“, suele tener una connotación peyorativa. De hecho, debemos convenir en que esta forma de preparación, consistente en echar una pizca de hierbas en una taza de agua hirviendo y dejarla durante unos minutos, no es muy eficaz. A lo sumo, es una excelente práctica higiénica, que permite beber un líquido sano pero poco concentrado.

Macerates

Se trata de un método poco utilizado por los fitoterapeutas modernos, pero interesante para preparar las plantas sin transformar sus principios activos mediante el calor. Este método es adecuado para las plantas herbáceas (las raíces y las plantas duras se solubilizan muy mal con el frío). Es necesario preparar el macerado con un día de antelación, de la siguiente manera:

  • Poner 50 g de planta en un recipiente de terracota con medio litro de agua.
  • Dejar reposar toda la noche sin cubrir, en un lugar bien protegido del polvo.
  • Beba de vez en cuando media taza del líquido elaborado (como las plantas han absorbido algo de agua, quedarán unas cuatro dosis, que se beberán en uno o dos días).

Los macerados están especialmente indicados para las fiebres y las dolencias acompañadas de signos de calor: ojos rojos, picores, hipertensión, etc.

No se recomiendan para las dolencias crónicas asociadas a una gran fatiga y a carencias acompañadas de frío.

Zumos y jarabes

Saber preparar un jarabe puede parecer difícil, pero una vez hecho, tienes remedio para varios días.

Si dispone de una planta fresca y aún jugosa, puede obtener el zumo por presión directa a través de un paño de algodón y luego endulzarlo. Estos zumos son especialmente eficaces en casos de circulación lenta, trastornos intestinales, tos y falta de apetito. Algunos ejemplos de los jarabes más comunes: jengibre, regaliz, llantén, manzanilla, centella, hinojo, anís.

Polvos y cápsulas

Esta es la forma más fácil de absorber una planta en su estado crudo. Se toma una cucharadita de polvo, se añade un poco de miel y se traga tal cual o con una bebida caliente. Sin embargo, estos polvos que contienen la planta en su totalidad tienen el inconveniente de que pierden la frescura de sus elementos constitutivos con bastante rapidez, por lo que la cápsula ha sustituido a este antiguo remedio. Las especias que utilizamos en la cocina y que encontramos en el mercado no son otras que estos polvos, que según los antiguos tratados médicos son especialmente eficaces para tratar los trastornos digestivos, los problemas intestinales y tonificar todas las funciones.

Tinturas, tinturas madre y tinturas espagíricas

Los antiguos conocían las tinturas a base de plantas y las llamaban “licores”. Muchos aperitivos y digestivos no son más que tinturas alcohólicas de plantas que han perdido su objetivo principal. Las tinturas son extractos de plantas que pueden conservarse durante mucho tiempo, gracias al poder de conservación del alcohol. Como regla general, la valoración del alcohol debe ser superior a 30°; de esta manera, ciertos principios de la planta que no son solubles en agua pueden pasar al alcohol.

Hay que seguir los consejos de los antiguos curanderos y tratarse según la propia constitución.

La tercera observación se refiere a la preparación de muchos aceites de masaje que son populares hoy en día. Los fitoterapeutas rara vez utilizaban aceites esenciales, debido a sus propiedades irritantes. Por el contrario, utilizaban con frecuencia macerados de aceite, como el oleolito de San Juan, o decocciones seguidas de una cocción lenta en aceite, como la mayoría de los aceites de masaje indios (Amia Taila, Brahmi Taila).

Existen numerosas indicaciones para estas aplicaciones externas: dolor, esguinces, traumatismos, heridas, quemaduras, reumatismo, fracturas, enfermedades de la piel, tos, mala circulación, nerviosismo, insomnio, etc.

En las farmacias se preparan tinturas madre de plantas utilizadas como cepas homeopáticas o productos de fitoterapia, de 20 a 30 gotas cada vez. Se pueden tomar tres dosis al día, disueltas en un poco de agua hervida y dejadas enfriar.

Las tinturas más conocidas son también tónicos, aperitivos y remedios antirreumáticos como: tintura de anís, tintura de ajo, licor de hueso de tigre chino. No hay que confundir las tinturas con ciertos extractos líquidos que se venden en las farmacias, ya que se trata de potentes concentrados que deben tomarse en dosis de 5 a 10 gotas.

Aplicaciones externas

Hay que hacer una serie de puntualizaciones sobre la fabricación de cremas, ungüentos, bálsamos y aceites de masaje. No hay que subestimar su importancia: la piel es un tejido permeable en determinadas condiciones, y muchos bálsamos bien preparados proporcionan a veces tanto alivio como los remedios químicos. La elección del remedio vegetal externo depende de la condición individual de la persona.

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